Draghi pide a España una reforma profunda del mercado laboral

El presidente del BCE, Mario Draghi, reiteró el compromiso del BCE con la implementación del programa de compra de deuda iniciado el pasado 9 de marzo y en el que ha insistido en la necesidad de una reforma profunda del mercado laboral, en una clara alusión directa hacia España. El presidente del BCE ha destacado la gravedad de la situación en aquellos países donde, como es el caso de España, la tasa de desempleo supera el 20%, y ha querido destacar que el desempleo en ciertos países “ya era elevado incluso antes de la crisis financiera”, lo que en su opinión no deja lugar a dudas "que hay que hacer reformas”.

No obstante, el presidente alabó la recuperación de la economía española, que ha registrado “incuestionables progresos” gracias a las reformas desde 2012, como por ejemplo la creación de medio millón de empleos desde finales de 2013, según explicó Draghi. Sin embargo, el presidente del BCE abogó por nuevas medidas de reforma del mercado de trabajo, en especial, aquellas dirigidas a reducir la dualidad entre el empleo temporal y el indefinido.

Draghi pidió “acciones adicionales” en lo relativo a las políticas de empleo y, sobre todo, “la reducción de la aún elevada dualidad” en el mercado laboral “para hacer sostenible la reactivación del empleo”. España ha abaratado ya con claridad el coste del despido. Ha puesto en marcha todo tipo de subvenciones a la contratación. No queda mucho más por hacer: de las palabras de Draghi se desprende que el BCE estaría a favor de ensayar con España el denominado contrato único, algo que no se ha atrevido a aplicar ningún otro país. Todo ello, a ocho meses escasos de las elecciones.

Esa dualidad es el eufemismo en boga para describir la enorme brecha que existe entre los trabajadores temporales y los indefinidos, muy superior en España que en el resto de Europa, y que provoca tremendos daños colaterales: menor estabilidad y trabajos en general más precarios, con empleados menos formados, en los que las empresas tienen menos interés en invertir. La tasa de temporalidad española es del 24%. El subempleo asciende al 12,5%. Uno de cada seis empleos es a tiempo parcial. Y los nuevos contratos, tal y como contó el propio Draghi a finales de 2014, se hacen con “sueldos de los años ochenta”.