Compensación de pérdidas patrimoniales derivadas de créditos no cobrados en el IRPF

Compensación de pérdidas patrimoniales derivadas de créditos no cobrados en el IRPF

De acuerdo con la reforma del IRPF por la Ley 26/2014, y con efectos desde el 01-01-2015, podrá compensarse el saldo negativo resultante de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, cualquiera que sea su período de generación, con el saldo positivo resultante de integrar y compensar entre sí los rendimientos del capital mobiliario que acrecen a la base imponible del ahorro, con el límite del 25% de dicho saldo positivo. Transitoriamente dicho porcentaje será del 10% para 2015, del 15% para 2016 y del 20% para 2017, aplicándose el 25% a partir de 2018.

Antecedentes

Se trata sobre el préstamo concedido por una persona física a persona jurídica (SL) que no se cobra y sobre la posibilidad de “aprovechar” la pérdida en IRPF de la persona física.

Un padre, ante las dificultades económicas que tiene la empresa (SL) de su hijo le efectúa aportaciones/traspasos desde su cuenta personal a la cuenta de la SL.

El importe total de las aportaciones es de 60.000 euros. Las aportaciones fueron efectuadas entre abril-2010 y noviembre-2011. En su momento no se formalizó ningún documento de préstamo, ni reconocimiento de deuda ni nada.

El único documento que hay es un certificado de la entidad bancaria, con fecha abril 2012, donde se manifiesta que “se han realizado los siguientes traspasos con cargo a la cuenta del padre y con abono a la cuenta de la SL en las fechas y por los importes señalados”. En dicho certificado figuran los diferentes importes de los traspasos en diferentes fechas, todos ellos suman los 60.000 euros comentados.

La empresa, a pesar de las aportaciones del padre, no ha logrado rehacer su situación y actualmente está “inactiva” con embargos de la Seguridad Social, Hacienda, proveedores,…. No se ha declarado concurso ni se ha hecho nada, el administrador la “ha abandonado”…

El padre desea compensar fiscalmente en el IRPF la pérdida de los 60.000 euros. Los considera irrecuperables.

¿Es posible compensar dicha pérdida en el IRPF del padre? En caso afirmativo ¿con qué tipo de rendimientos se compensaría?

¿Qué tipo de documentación deberíamos tener para poder demostrar la pérdida ante una comprobación fiscal?

Documentación del préstamo

Los préstamos deben realizarse conforme a los medios admitidos en derecho aceptándose la contabilidad y la escritura pública ante notario, un contrato privado presentado a liquidar ante la oficina liquidadora del ITP y AJD hace prueba de la fecha pero no del contenido (por ejemplo el importe del mismo). Este deberá acreditarse por otros medios, por ejemplo, con las transferencias bancarias del padre a la sociedad del hijo y la entrada del dinero en las cuentas bancarias de la sociedad y su contabilización.

La acreditación documental de la pérdida patrimonial incluirá los documentos descritos y la acreditación de que la sociedad no ha pagado el préstamo al padre.

En definitiva, se debería acreditar formalizando un documento de préstamo bien en escritura pública ante Notario o bien en documento privado. En ambos casos, y sobre todo si se formaliza en documento privado, debería presentarse ese documento ante la correspondiente Hacienda Autonómica autoliquidando el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, pero sin pagar nada, ya que es una operación EXENTA (artículo 45.I.B.15 Real Decreto Legislativo 1/993, Ley ITP y AJD). De esa manera, con el sello de la Hacienda Autonómica, el documento privado tendrá, al menos, una fecha fehaciente, con efectos frente a cualquier otra Administración Tributaria o tercero.

Operaciones vinculadas

En los préstamos es absolutamente determinante la condición de personas física o jurídica de las partes que intervienen, así como la relación o vinculación que existe entre ellas.

Cuando se cumplan los requisitos enunciados en la norma (específicamente artículos 41 de la LIRPF y artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades) las operaciones entre empresas y personas físicas vinculadas se entienden realizadas por su valor normal de mercado. En estos casos no cabe prueba en contrario sobre la onerosidad o gratuidad del préstamo, se asumen siempre como retribuidos, sin que quepa demostrar lo contrario.

Por tanto los préstamos a sociedades que pertenezcan a determinados familiares (personas vinculadas) soportan reglas especiales y debe tenerla en cuenta a la hora de imputarse los rendimientos del capital mobiliario por los intereses generados por el préstamo a la sociedad del hijo. La vinculación se produce por la condición por ejemplo de una persona física como socio de dicha compañía, por su condición de consejero o administrador, o por los familiares, bien por consanguinidad, bien por afinidad (familia política) hasta el tercer grado (tíos y sobrinos). Así, por ejemplo, es un caso de préstamo vinculado entre sociedad y un familiar (en este caso el padre) el que se realiza con una empresa cuyo socio es un hijo.

Los préstamos entre personas y entidades vinculadas además tienen reglas especiales, no solo en cuanto al devengo normal del interés de mercado, si no a su propia tributación en el IRPF. En este sentido el art. 46 de la LIRPF, puesto en relación con el artículo 25 de la misma Ley (dedicado a los rendimientos íntegros del capital mobiliario), penaliza los préstamos de persona física a sociedad, haciendo tributar los intereses devengados a la escala general del IRPF, cuando habitualmente tributan en la base del ahorro, con tipos mucho más reducidos que los tipos máximos de la escala general.

Hay que tener en cuenta, que con efectos desde el 01-01-2015, se ha modificado por la Ley 26/2014 del IRPF el artículo 46 de la LIRPF, sobre el cálculo que debe efectuarse para determinar qué parte del rendimiento de capital mobiliario por la cesión a terceros de capitales propios a entidades vinculadas puede integrarse en la base imponible del ahorro. Recordemos que tras la modificación de la Ley del IRPF por la Ley 11/2009, con efectos desde 1 de enero de 2009, por la que se regulan las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario, los intereses percibidos por el contribuyente y derivados de la parte de la cesión de capitales propios concedida a una entidad vinculada que no exceda del resultado de multiplicar por tres los fondos propios de la misma, atribuibles a su participación, deben integrarse en la base imponible del ahorro. El resto de intereses, si los hubiera deben integrarse en la base imponible general. Por tanto, para determinar el importe de los intereses que deben integrarse en la base imponible del ahorro y, en su caso, en la base imponible general, debe compararse el importe del préstamo con la siguiente magnitud:

Capitales propios cedidos vs Fondos Propios x 3 x % participación

El artículo 46 de la Ley del IRPF, tras su modificación por la Ley 11/2009, precisaba además, en relación con este cálculo, que “en los supuestos en los que la vinculación no se defina en función de la relación socios o partícipes-entidad, el porcentaje de participación a considerar será el 5 por ciento”. El legislador consideró oportuno tomar a efectos del cálculo el porcentaje mínimo de participación necesario para la existencia de vinculación –en caso de vinculación socio-sociedad- cuando precisamente no nos encontremos en un supuesto de vinculación socio-sociedad.

Con efectos desde 1 de enero de 2015, y con motivo de la elevación del porcentaje mínimo de participación –del 5% al 25%- para la existencia de vinculación socio-sociedad, se modifica la redacción de esta precisión: “en los supuestos en los que la vinculación no se defina en función de la relación socios o partícipes-entidad, el porcentaje de participación a considerar será el 25 por ciento”.

Imputación temporal: Pérdidas derivadas de créditos no cobrados

Aunque no se ajusta al contenido del caso, para un futuro le puede interesar saber que la reforma ha introducido en el artículo 14.2.k) de la Ley del IRPF el tratamiento fiscal aplicable a los créditos vencidos y no cobrados, con efectos 1 de enero de 2015. Hasta la fecha la doctrina administrativa consideraba que solamente se entenderá existente una pérdida patrimonial deducible “cuando ese derecho de crédito resulte judicialmente incobrable —por declararlo así una resolución judicial” (DGT V1771-09 de 28 de julio).

Así, las pérdidas patrimoniales derivadas de créditos vencidos y no cobrados también podrán imputarse al período impositivo en que concurra alguna de las siguientes circunstancias, con efectos desde 1 de enero de 2015:

1. Que adquiera eficacia una quita establecida en un acuerdo de refinanciación judicialmente homologable o un acuerdo extrajudicial de pagos;

2. Que, encontrándose el deudor en situación de concurso, adquiera eficacia el convenio en el que se acuerde una quita en el importe del crédito (en cuyo caso la pérdida se computará por la cuantía de la quita) o que, en otro caso, concluya el procedimiento concursal sin que se hubiera satisfecho el crédito salvo cuando se acuerde la conclusión del concurso por determinadas causas previstas en la Ley Concursal;

3. Cumplimiento del plazo de un año desde el inicio del procedimiento judicial distinto de los de concurso que tenga por objeto la ejecución del crédito sin que este haya sido satisfecho. Este supuesto se puede considerar que es el realmente novedoso por cuanto los anteriores se podrían considerar que estaban dentro de la literalidad de la norma, mientras que este último permite acercar el régimen del IRPF al del Impuesto sobre Sociedades. La disposición adicional vigésima primera de la LIRPF precisa que esta circunstancia sólo se aplicará cuando el plazo de un año finalice a partir de 1 de enero de 2015. Por tanto, la norma tiene una eficacia retroactiva limitada, con lo que si un procedimiento se interpuso antes de 1 de enero de 2014, como el plazo de 1 año habrá vencido antes de 1 de enero de 2015 resultará que no se podrá beneficiar de esta norma. En cambio, un procedimiento interpuesto con posterioridad a 1 de enero de 2014, sí cumplirá con este requisito. Cuando el crédito fuera cobrado con posterioridad al cómputo de la pérdida patrimonial, se imputará una ganancia patrimonial por el importe cobrado en el período impositivo en que se produzca dicho cobro.

Integración y compensación de rentas

La Ley 26/2014 de reforma del IRPF, con efectos desde el 01-01-2015, modifica los artículos 46, 48 y 49 de la Ley 35/2006 del IRPF, relativos al régimen de integración de las rentas en las dos bases imponibles del impuesto -la base imponible general y la base imponible del ahorro- así como al régimen de compensación de dichas rentas.

Mantiene la clasificación de las rentas del contribuyente en renta general y renta del ahorro, pero modifica de forma significativa el contenido de estos tipos de renta y el régimen de integración y compensación, de tal manera que pasarían a integrar la renta del ahorro todas las ganancias y pérdidas patrimoniales que se deriven de transmisiones, con independencia de su periodo de generación. Solo cuando la ganancia o pérdida patrimonial no se derive de una transmisión se integraría como renta general (en la normativa anterior las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones con periodo de generación igual o inferior al año integraban la base imponible general y las que tenían periodo de generación superior al año integraban la base imponible del ahorro. Por otro lado, como ya hemos comentado, en relación con los rendimientos del capital mobiliario que no forman parte de la renta del ahorro (vinculados a la financiación de entidades vinculadas) el porcentaje de participación a considerar (para calcular el exceso de los capitales propios cedidos a una entidad vinculada respecto del resultado de multiplicar por 3 los fondos propios, en la parte que corresponde a la participación del contribuyente) será el 25% en los supuestos en los que la vinculación no se defina en función de la relación socios o partícipes-entidad (la normativa anterior recogía el 5%).

Además, se eleva hasta el 25% (con anterioridad a la reforma dicho porcentaje estaba fijado en el 10%) el límite de traslación (para su compensación con los rendimientos y rentas imputadas que acrecen a la base imponible general) del saldo negativo que resulte, en su caso, de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales que acrecen a la base imponible general al no derivarse de transmisiones.

Por otro lado, se modifica la integración y compensación de rentas en la base imponible del ahorro, al objeto de eliminar la tradicional estanqueidad existente entre los saldos negativos resultantes, en su caso, de integrar y compensar entre sí los rendimientos del capital mobiliario que acrecen a la base imponible del ahorro, por una parte, y las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones que acrecen también a la base imponible del ahorro, por otra. De tal manera que:

- Podrá compensarse el saldo negativo resultante de integrar y compensar entre sí los rendimientos del capital mobiliario que acrecen a la base imponible del ahorro, con el saldo positivo resultante de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, cualquiera que sea su período de generación, con el límite del 25% de dicho saldo positivo.

- Y a la inversa, podrá compensarse el saldo negativo resultante de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, cualquiera que sea su período de generación, con el saldo positivo resultante de integrar y compensar entre sí los rendimientos del capital mobiliario que acrecen a la base imponible del ahorro, con el límite del 25% de dicho saldo positivo.

- Transitoriamente dicho porcentaje será del 10% para 2015, del 15% para 2016 y del 20% para 2017, aplicándose el 25% a partir de 2018 (disposición adicional duodécima de la Ley del IRPF).

Régimen transitorio: se establece el régimen de aplicación de las partidas pendientes de compensar a la fecha de entrada en vigor de las modificaciones introducidas en materia de integración y compensación de rentas que se acaban de comentar, tal como sigue:

- Las pérdidas patrimoniales integradas en la base imponible del ahorro generadas en 2011, 2012, 2013 y 2014 (las procedentes de 2011 y 2012 serán las derivadas de transmisiones, con independencia de su período de generación, mientras que las procedentes de 2013 y 2014 serán las derivadas de transmisiones con más de un año de período de generación), pendientes de compensación a 1 de enero de 2015, podrán compensarse con el saldo positivo que resulte de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, cualquiera que sea su período de generación, que acrecen a la base imponible del ahorro.

- Las pérdidas patrimoniales integradas en la base imponible general generadas en 2011, 2012, 2013 y 2014 (las procedentes de 2011 y 2012 serán las que no se derivan de transmisiones, mientras que las procedentes de 2013 y 2014 podrían derivarse también de transmisiones con hasta un año de período de generación), pendientes de compensación a 1 de enero de 2015, se compensarán de acuerdo con las siguientes reglas:

a) Las pérdidas patrimoniales integradas en la base imponible general, derivadas de transmisiones con hasta un año de período de generación procedentes de 2013 y 2014, pendientes de compensación a 1 de enero de 2015, deberán compensarse en primer lugar con el saldo positivo que resulte de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, cualquiera que sea su período de generación, que acrecen a la base imponible del ahorro.

b) El exceso no compensado de las pérdidas patrimoniales integradas en la base imponible general derivadas de transmisiones con hasta un año de período de generación procedentes de 2013 y 2014 y el resto de pérdidas patrimoniales integradas en la base imponible general procedentes de 2011, 2012, 2013 y 2014 (las no derivadas de transmisiones), pendientes de compensación a 1 de enero de 2015, podrán compensarse con el saldo positivo que resulte de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales que se integran en la base imponible general, al no derivarse de transmisiones.

c) En el caso de existir remanente de pérdidas patrimoniales a compensar, tal exceso podrá compensarse con el saldo positivo de los rendimientos y rentas imputadas que se integran en la base imponible general, con el límite del 25% de dicho saldo positivo.

d) Si finalmente resultara un saldo negativo, se trasladará a los cuatro años siguientes para su aplicación de acuerdo con el mismo orden prelativo de compensación que se acaba de comentar.

- La posibilidad de compensar el saldo negativo resultante de integrar y compensar entre sí los rendimientos del capital mobiliario que acrecen a la base imponible del ahorro, con el saldo positivo resultante de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones que también acrecen a la base imponible del ahorro, y viceversa, no resultará de aplicación a los saldos negativos de tal naturaleza procedentes de 2011, 2012, 2013 y 2014, pendientes de compensación a 1 de enero de 2015. Esto es, la regla de estanqueidad se mantiene en el régimen transitorio.