El Congreso aprueba la Ley de Auditoría

La reforma de la Ley de Auditoría de Cuentas sigue a trompicones su tramitación parlamentaria. Ayer, el Congreso de los Diputados aprobó -con 23 votos a favor, 15 en contra y dos abstenciones- el anteproyecto, que tan sólo incluía las enmiendas propuestas por el Grupo Popular. Esto ha sido la gota que ha colmado el vaso para un sector dividido por esta reforma. En esta línea, todos los representantes parlamentarios (a excepción de los populares) han realizado duras críticas al Gobierno por el blindaje que ha sufrido esta reforma en su paso por el Congreso.

Pese a las quejas del sector, el Gobierno ha hecho oídos sordos y gran parte del anteproyecto sigue como empezó. Este es el caso del periodo de rotación, que está fijado en 10 años con posibilidad de ampliarse otros cuatro más en el caso de que entre un segundo auditor. Los servicios prohibidos siguen como estaban, pese a las quejas de introducir también en éstos los de abogacía (ahora están prohibidos los de contabilidad, asesoría fiscal y gestión de riesgos, entre otros).

En cuanto a la definición de Entidad de Interés Público (EIP), reduce una parte de las cotizadas del MAB y quedan sólo las firmas "en expansión" (fuera se quedan las sicavs o las socimis). Además, según la enmienda presentada por el PP, el Gobierno, en el plazo de un año, puede modificar la definición.