Precariedad laboral y desprotección de los trabajadores

Tener un empleo ya no es sinónimo de estabilidad laboral. Y ser más productivo tampoco garantiza una mayor remuneración. Esas son dos de las principales conclusiones del informe publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) bajo el título 'Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo'. Un documento en el que denuncia el incremento de la precariedad laboral desde que estalló la crisis, no solo en los países emergentes, sino también en las economías desarrolladas como España y demás miembros de la UE.

En concreto, el estudio analiza la situación del empleo en 90 países e indica que menos del 45% de los asalariados tienen un empleo indefinido a tiempo completo. Es decir, la mayor parte de los trabajadores por cuenta ajena (casi seis de cada diez) tienen contratos indefinidos a tiempo parcial o directamente temporales con la correspondiente merma en la protección laboral. Y la tendencia, según el informe, es a profundizar esa brecha. Todo ello en un escenario de dificultades económicas a nivel global que, según la organización internacional, elevó el número de personas desempleadas a 201 millones en 2014, lo que supone 30 millones más que los parados en 2008.

La situación para quienes tienen un empleo también se ha deteriorado en este periodo. Según el informe, en la mayoría de países los trabajos a tiempo parcial crecieron más que los empleos a tiempo completo durante los 2009-2013. Una realidad que se agudiza en las economías emergentes, donde además abunda el empleo irregular y sin remuneración. Pero el informe también cita expresamente a Francia, Italia, Japón o España como ejemplos de países desarrollados donde, además de aumentar la temporalidad, también se produjeron «elevadas pérdidas totales de empleo» en esos años.

Asimismo, el empleo asalariado sólo supone alrededor de la mitad del empleo mundial. En la UE y resto de economías desarrolladas este colectivo aún representa un 52,4% de los trabajadores, mientras que en América Latina cae a menos del 40% y se reduce a cerca del 20% de la fuerza de trabajo en regiones como el África subsahariana y Oriente Medio.